El placer de la lectura mañanera

De todos los momentos del día, a mí me encanta la mañana para leer. Creo que es el mejor momento para enterarme de las noticias de los periódicos. Sí, porque a las novelas y otro tipo de literatura prefiero dedicarles otros horarios de día, como la tarde y la noche. Pero comienzo por comentarles sobre mi rutina de las mañanas. Yo me levanto acerca de las 7 de la mañana. Antes de mediar palabra con nadie en mi casa me preparo un café. No soporto que me parloteen demasiado cuando amanezco, eso me aturde un tanto. No se trata de que no me comunique, sino que me tomo mi tiempo para despertarme, es solo eso. Luego de que mi café está listo lo sirvo en mi taza preferida. Es una taza color rojo con unos detalles en blanco. Mi pareja me lo regaló por mi último cumpleaños y siempre la utilizo a esa hora del día. Se trata de un detalle muy lindo de su parte, pues él sabe lo mucho que valoro los primeros momentos del día para despertar con calidad. Los correcorres de la mañana me ponen de muy mal humor, que se me puede quedar para el resto del día (es casi seguro que hasta el otro día). Como mi pareja ya me conoce, pues ha decidido que ese momento del día es solo mío y me ayuda en ese sentido dejándome un ratico sola. No se trata de que esté molesta, como piensan algunas personas que se han quedado en casa por algún motivo, sino que cada cual tiene su rutina y la mía es esa: quiero tranquilidad máxima cuando amanezco.

Pero volvamos a mi rutina sagrada de las mañanas. Tomo mi taza de café y voy a la terraza del apartamento. Allí la deposito en la mesa de madera que compramos junto con la casa. A mi pareja y a mí nos encanta este material para decorar, así que nuestros muebles son casi todos de madera. Luego de darme un sobro de café salgo a la puerta para buscar el objeto que completa mi hermosa mañana: el periódico del día. Cada mañana el cartero la deposita delante de mi puerta. Allí lo recojo y vuelvo a mi linda terraza. Me siento en mi silla preferida, cerca de planta de flores, y comienzo a leer las principales noticias. Con olor a café recién hecho, mi periódico en la mano y mi familia en paz… eso es la felicidad para mí.

Y mi pareja, que ya me conoce y respeta mi ritmo y rutinas, ha conseguido que tengamos una convivencia tan acorde y perfecta que el otro día, dentro de la taza de mi preciado café de la mañana, ¡me encontré un anillo de compromiso! Nos hemos dispuesto a organizar la boda del año ya que nuestro amor es tal, que sólo pretendemos hacerlo extensivo a todos los  invitados.

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